El Museo Thyssen-Bornemisza

 

[Video por Michael Lewis, texto escrito por Miriam Chico]

 

El arte verdadero


La novela El francotirador paciente escrita por Arturo Perez-Reverte, lleva a uno a una aventura llena de descubrimiento del mundo de grafiti. El personaje, Alejandra Varela, conocida como Lex, es encargada por encontrar a un famoso artista de grafiti que el mundo lo conocen como Sniper. Sniper es un artista cuyas acciones estén en contra de las reglas y se ha convertido en un gran simbolo para el resto de los artistas de grafiti. La lealtad que él obtiene de los otros artistas es debido a que “se sienten parte de él” dice Topo, un personaje que antes era colega de Sniper cuando eran jóvenes. La novela está llena de diferentes tipos que se expresan en diferentes maneras, pero el que destaca más es Sniper, por sus creencias. El museo, Thyssen-Bornemisza, tiene una colección de más de mil obras desde el siglo 13 hasta el siglo 20. El museo Thyssen-Bornemisza es visitada por mucha gente y respetada también, pero en una manera lo que lo hace famoso es lo que personas como Sniper en la novela El francotirador paciente critican. El museo Thyssen-Bornemisza se puede representar en la novela, El francotirador paciente, como arte que toma formas de diferentes estilos, historia de dificultades, pero también es el demonio con el que Sniper nunca quisiera que un artista se afiliara.


El arte toma diferentes formas. El museo Thyssen-Bornemisza tiene diferentes obras de diferentes eras. No solo son de diferentes tiempos sino de estilos y de artistas. Tiene obras del Renacimiento, Mannerism, del Barroco, del Rococó, del Romanticismo y del arte de Pop. También tiene obras del Impresionismo, Fauvismo, Expresionismo Alemán, y movimientos experimentales vanguardistas de los principios del siglo 20. La novela El francotirador presenta un buen número de diferentes artistas de grafiti. Cada uno tiene su propio estilo, personalidad y opiniones. La protagonista, Lex, se encuentra con los artistas para conseguir información que la puede dirigir a Sniper, pero al mismo tiempo conoce a los artistas. Sim y Nao, conocidas como As Irmas, son dos hermanas que pintan grafiti juntas en un estilo ‘asexual’. También se encuentra con artistas como Topo y artistas jóvenes como SO4. Los diferentes estilos y personalidades de estos artistas llenan la calle con belleza, como lo hacen las diferentes obras en el museo de Thyssen-Bornemisza. Los estilos también atraen opiniones de diferentes personajes como Sniper. El arte moderno para Sniper no es cultura, sino solo moda social. Para él, el arte moderno: “Es una enorme mentira, una ficción para privilegiados millonarios y para estupidos, y muchas veces para privilegiados millonarios estupidos… Es un comercio y una falsedad absoluta” (Perez-Revert, 291). El arte en el museo en Thyssen-Bornemisza puede ser visto como ‘mierda’ por Sniper y no arte verdadera. Para él, las calles son el arte, deben de atraer los sentidos y la inteligencia para lanzar a uno un desafío.


El grafiti en España es ilegal, pero los artistas de grafiti siguen con su talento. Ser un artista de grafiti es peligroso, eso es lo que se ve en la novela. La ley a veces violentamente para a los grafiteros, y desafortunadamente piezas de arte que son vistas como una obra maestra son arruinadas por otros. También las acciones de los artistas pueden influir al resto y puede causar problemas, mas los que tienen mucho poder para mover a otros. Sniper es un buen ejemplo en que sus acciones pueden causar problemas. Jóvenes han sido víctimas por la lealtad que tuvieron a Sniper. Un hijo de un rico fue uno de los víctimas, resultando en que el padre busca venganza contra a Sniper. El arte es a veces poderoso y atrae problemas, destrucción. Las obras del museo Thyssen-Bornemisza también tienen una historia de violencia. Obras del Expresionismo alemán fueron destruidos por los nazis y los que sobrevivieron fueron puestas al museo. Lo que también Sniper cree es que museos como Thyssen-Bornemisza, es una colección de imagenes manipuladas por alguien entre lo real y lo falso cuando su arte atrae la verdadera tragedia. Para Sniper, los muertos de los jóvenes en el libro son parte de la intervención contra el arte verdadero. Para él, la tragedia juega una gran importancia en el arte. Sniper tenía un pensamiento diferente sobre el arte, y para él, arte que es controlado por ‘críticos’ es basura. Su odio con el arte que es elegido, como el arte en el museo Thyssen-Bornemisza, es tan grande que hace todo lo posible para cambiar las reglas. Indirectamente, Sniper causa las muertes de mucho jóvenes, con la motivación de destruir el mundo, no cambiarlo para el bien. Su creencia de arte fue un ejemplo en cómo el arte puede causar violencia.


En la novela, grupos quieren conservar obras de Sniper, pero él destruye cada uno de sus piezas como si estuviera peleando con el sistema. Hay un gran punto en donde Topo le dice a Lex que representa lo qué Sniper cree: “Toda es basura, decía el, de que una instalación oficial sea considerada arte y otra no oficial no lo sea… Quien pone la etiqueta?, preguntaba. Los galeristas y los críticos, o el público?... Si tienes algo que conta, debes contarlo donde lo vean, con el arte. Y para Sniper, todo arte consiste en no ser capturado.” (Perez-Reverte, 82). A Sniper no le gusta la idea de que los críticos tienen el poder de decidir si una pieza es arte o basura. Para él, lugares como el museo Thyssen-Bornemisza puede ser como un terror. La manera en que obras son clasificadas como obras maestras es una corrupción, una violación para otros artistas que no son reconocidos. Puede ser que Sniper, siendo escondido del resto del mundo, sea lo que ayuda a un artista tener confianza de uno mismo porque ellos pueden creer que también pueden ser Sniper. Para Sniper, dando su identidad al mundo es como cayendo al trampa del sistema. Topo le dice a Lex: “Ellos te hacen suyo para siempre, como vender el alma al diablo o vender tu culo en un parque” (Perez-Reverte, 82). Thyssen-Bornemisza es el infierno, separando las obras y nombrando unos como maestros cuando otros son basura. Para Sniper, todo lo que hace uno es arte y también por eso no le importa si otro artista llega a pintar sobre su obra porque para él, la acción es una respuesta, es arte. Un ejemplo de un acción que él comete como ‘arte’ es cuando pintó: “en una pared del Museo Thyssen, una reproducción estilizada de El cambista y su mujer de Marinus van Reymerswaele” (Perez-Reverte, 68). Su acción es prueba de sus sentimientos con museos como Museo Thyssen. El no necesitaba nadie, ningún ‘diablo’ de decidir que su arte es apropiado de estar en un museo, desafió las reglas. Para tener un impacto más grande en su acción es que en su réplica, Sniper cambió las cabezas de los personajes del original con cabezas de calaveras y las monedas por miras de francotirador.


El museo Thyssen-Bornemisza se puede representar en la novela El francotirador paciente como arte que toma formas de diferentes estilos, historia de dificultades, pero también es el demonio con que Sniper nunca quisiera que un artista se afiliara. La novela tiene la aventura de conocer artistas con diferentes estilos y personalidades, igual que uno se puede encontrar en el museo Thyssen-Bornemisza con diferentes tipos de obras. La única cosa que se puede ver de los dos que son diferentes es que el libro defiende el arte de la calle, llamándolo como arte real. El arte en la calle no elegido representa la creatividad de muchas personas y eso es lo que Sniper y su seguidores pelean para defender. El arte es arte cuando uno lo decide. La pregunta es quien tiene la razón de qué es arte.

Véase el mapa de Madrid 


"Museo Thyssen-Bornemisza." RSS. N.p., n.d. Web. 21 Oct. 2014.
"El Área De Educación Del Museo Thyssen-Bornemisza." Educathyssen. N.p., n.d. Web. 21 Oct. 2014.

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