El Rastro

 

[Video por Christian Villalobos y Stephen Plotke, texto escrito por Monica Tapia y Josiel Marrufo]

 

En la novela El francotirador paciente escrita por Arturo Pérez- Reverte, el Rastro de Madrid o el Rastro, se presenta cuando Lex está paseando por el Rastro y ve grafitis, firmas y una críptica afirmación. Este mercadillo está localizado por la Plaza de Cascorro y por Ribera de Curtidores, entre Calle Embajadores y la Ronda de Toledo y como usted quizás ha descubierto, hay muchas maneras de entrar y pasear por el Rastro. Muchas diferentes personas trabajan en este espacio. Ambos vendedores de mercadillo y grafiteros hacen su trabajo en las calles del Rastro. Aunque son diferentes, comparten la necesidad de estar en ese espacio público.

El horario del mercadillo es 9 de la mañana hasta las 3 de la tarde, todos los domingos y días festivos durante el año. Esto significa que hay muchas tapias y tiempo en cuales los grafiteros pueden dejar su marca y ser vistas por muchos españoles y turistas. Este espacio público tiene un máximo de 3500 puestos cubierta el área que ofrecen productos tales como antigüedades, libros, arte, recuerdos, CDs, DVDs, comida, revistas, naipes comerciales, sellos y mucho más. Esta selección de la serie grande de bienes puede atraer a muchos turistas que quieren experimentar la cultura de España. Esta serie grande de bienes también puede atraer a la gente de diferentes niveles políticos, sociales, económicos y sistemas de creencias. Si hay grafiti político presentado un día, esto puede afectar a los clientes que está presente en el Rastro ese día. Aunque por el Rastro estos dos grupos pueden expresarse libremente. Comprando sus artículos o viendo su arte, los turistas pueden estar expuestos y tal vez comprenden la cultura español más.

Como vemos en El francotirador paciente, Lex ve grafiti de “un guerrero manga cuya espada de samurái amenazaba a los usuarios de un cajero automático cercano” (25). Quizás a algunos compradores de ese día les molestaría el grafiti de este estilo y no compraría nada ese día. Esto afectaría a los vendedores y sus medios de subsistencia. Este estilo de grafiti también puede afectar la reputación del Rastro. El cambio de reputación puede ser positivo o negativo. Por ejemplo, algunos compradores pueden tener el estigma que el Rastro no es un espacio seguro, bien conservado y escandaloso. Lo opuesto también puede ser. Uno puede ver el grafiti como librante, cultural, estimulante y una obra de arte. Esto puede atraer diferentes o más amplias clientelares y tal vez la ciudad podría considerar presentar programas culturales sobre grafiti y otras formas de arte. Esto también puede ayudar la economía de España y positivamente ayudando a ambos grupos.

La etimología del nombre “el Rastro” también puede atraer a los grafiteros. Unos años atrás, transportaban el ganado matado del matadero a la curtiduría y dejaba un rastro de sangre a lo largo de la calle. Una etimología alternativa sugiere el Rastro una vez destinado "fuera,” refiriéndose al hecho que el Rastro era una vez fuera de la jurisdicción del tribunal del alcalde. Estas dos versiones de la etimología de este espacio público se pueden prestarse para un tema político para una ilustración de un grafitero.

En El francotirador paciente también vemos como este espacio público es importante para los grafiteros. Cuando Lex pasea por el Rastro ve “firmas, firmas, firmas, algún dibujo poco original, la críptica afirmación Sin dientes no hay caries” (25). Esto quiere decir que grafiteros de diferentes puntos de vista políticos, niveles socioeconómicos y de diferentes creencias son representados en este espacio. Los vendedores en el Rastro también tienen diferentes puntos de vista. Los grafiteros y vendedores pueden tener las mismas opiniones políticas y quizás apoyar este grafiti político.

Como uno puede imaginar El Rastro es una locación de interés para todo tipo de gente. Como un grafitero, mucho de los dueños de estos postes tienen una mente muy creativa para poder crear cosas de gusto. Con tanto puesto de muchas variedades, tienen los vendedores  que hacer su área diferente comparada a los demás, para tratar de limitar las opciones de la gente que va de compras. Creatividad es algo que se puede ver en todo que es material. El Rastro está llena de creatividad y pienso que esto les ayuda a los grafiteros con sus ideas para su próximo imágen de arte. El Rastro también se llena de mucha gente de España y también de otros extranjeros del mundo que quieren practicar la cultura. Esta locación es un lugar ideal para presentar el arte de grafiti. Un grafitero puede mostrar su arte para que todos vendedores, compradores, y  trabajadores puedan ver y regresar las imágenes que vieron a sus casas o pueblos. Lo que se ve en El Rastro tiene la potencia de alcanzar otras áreas distantes de Madrid.  El caso es que un grafitero que quiere ser reconocido por mucha gente se puede hacer muy famoso poniendo un tajo o imagen en el área de El Rastro.

Con tanta gente que atiende El Rastro, la transportación para llegar es extremadamente fácil e importante. La línea 3 del metro de Madrid pasa por Embajadores, Lavapiés o Sol y llega directamente al Rastro. La línea 5 del metro de Madrid pasa por la estación de La Latina, Puerta de Toledo y Acacias. También hay otras dos estaciones de metro de Madrid que hace el viaje a El Rastro conveniente para todos. Esto es importante porque grafiteros buscan maneras baratas para operar sus vicios artísticos. La transportación pública es muy barata para usar y también fácil de utilizar. Hay varias maneras de llegar al Rastro sin gastar mucho dinero, y esto puede ser utilizado por muchos grafiteros que viven en Madrid. El metro los lleva de todas diferente locación directamente al centro del Rastro. Y si no quieren usar el tren, también hay autobuses que los pueden transportar al Rastro. También en los domingos hay una ruta que se llama, EMT (Empresa Municipal de Transportes de Madrid), que también es designado para llegar al el Rastro económicamente. Los vendedores también usan esta forma de transportación para llegar a las calles del Rastro para ganarse la vida.

En fin, este espacio público es uno que es accesible para todas las personas de diferentes puntos de vista políticos, niveles socioeconómicos y de diferentes creencias. Hay múltiple maneras de llegar a El Rastro que ayuda a la gente de todos tipos de niveles económicas. Muchas diferentes personas trabajan en este espacio. Ambos vendedores de mercadillo y grafiteros hacen su trabajo en las calles del Rastro. Aunque son diferentes, comparten la necesidad de estar en ese espacio público. Como vendedor, uno necesita el espacio para ganarse la vida. Como grafitero, necesita el espacio para sus obras de arte y transmitir su mensaje político. Ambos necesitan el Rastro para el encuentro donde la gente puede empaparse en la cultura española y acotada.

Véase el mapa de Madrid 

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